Estamos ante un robot muy especializado, que prácticamente solo sabe hacer una cosa: gimnasia en aparatos. Por eso está especialmente diseñado para dar vueltas en la barra y así ganar la velocidad suficiente como para ejecutar las figuras necesarias en el aire y caer sobre los pies; un sensor se encarga de indicarle si está en la posición correcta. A continuación vemos un ejemplo reciente.
Por supuesto, no siempre sale bien, y es que este tipo de deporte no es tan simple como repetir los pasos una y otra vez sino que hace falta comprender tu cuerpo y el entorno e improvisar cuando las cosas no salen del todo perfectas. Y cuando un robot no puede improvisar, pasan cosas como esta:
Fuente: Omicrono
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